Almuerzo en el colegio
Hora del almuerzo y veinte bolívares fuertes en la billetera. Una pésima combinación cuando sólo se lleva medio sándwich de jamón en el estómago y un par de franquicias, golpeadas por la inflación y que insultan a la alta gastronomía con sus atractivos combos, seducen a los que buscamos un oasis para palear el hambre a la desértica hora del mediodía.
Esa tarde no tenía muchas opciones: un local chino con comida de dudosa calidad, una farmacia con abarrotes y una venta de hamburguesas de corte americano, que pareció entender que había algún insumo en su menú que me inyectara de un “mientras tanto” a cambio del único billete que me acompañó ese día.
Tras elegir un asiento huyendo del obstinado dependiente con el trapeador, mis dientes hacían contacto con el trozo de carne casi quemado a la parrilla antes de ver el reflejo de un chico de mediana estatura en el vidrio del parque infantil.
La sonrisa vino de inmediato. Era aquel un personaje totalmente desconocido para mí pero fue su atuendo, un uniforme bicolor con letras de rojo vivo saliendo de su pecho, que lanzó a mi mente muchos años atrás en un par de segundos. Usaba el inconfundible traje deportivo similar al que utilicé durante la mitad de mi vida en el mismo colegio donde debía estar estudiando ese muchacho desgarbado de particular peinado.
Cheo, el atrevido
José “Cheo” Gonzalez definitivamente fue un tipo interesante. Nació en 1950 y se graduó en el 73 como periodista de la Universidad del Zulia (LUZ). Falleció hace par de años y de seguro ya nadie habla de él, aunque parte de su historia sigue vigente en algunas dependencias de esta casa de estudio.
Fue uno de los tantos profesores fundadores de la Facultad Experimental de Ciencias así como dirigente gremial, creador de periódicos y Director de información y Relaciones Públicas de LUZ. Es sin embargo su cargo frente al semanario, que hoy se conoce como LUZ Periódico, donde a modo personal resalta su mayor proeza.
lunes, 14 de junio de 2010
Publicado por: David Padilla g
Waka waka
“Mire, escúcheme un momento”, dice la jefa de prensa al verme llegar. El tono solemne y carente de cualquier maracuchismo indicaba que la orden estaba por llegar. “Le toca el trabajo especial de esta semana”, me lo suelta al tiempo que yo suspiro. Hace pocos meses me deslindé del departamento de prensa de LUZ Radio para integrarme al de producción y encargarme así de la Web (labor para la que fui –digamos que- contratado) pero mantengo lazos con mi albergue anterior por haber aceptado seguir haciendo la serie de reportajes periodísticos que suelen llamar trabajos especiales.
Aquel día sin embargo no estaba feliz con mi asignación. Tan solo un día antes me habían quitado la carga al ofrecerle el trabajo a otra persona, pero esa mañana la pelota entró en mi arquería con un tema que alude al símil: el mundial de fútbol.
¿Qué podría decir que no se haya dicho? El himno oficial de Shakira y su movimiento de caderas ya habían opacado cualquier dato importante sobre el evento, así como la historia del balón, de la mascota y de cuanto elemento simbólico exista. Pero luego pensé en algo sustancial que poco se ha sabido explotar: Sudáfrica.
domingo, 13 de junio de 2010
Publicado por: David Padilla g
Roñoquero y Mamblea: los embusteros originales
Maracaibo es un hervidero de jocosidad, algarabía y malas costumbres. ¿Alguna vez han escuchado o leído la oración “Maracaibo es calurosa, no por su clima sino por su gente”? aunque bastante trillada, viene a ser muy cierta puesto que todo el brillo de la capital zuliana radica en su gente, en su regionalismo, en su constante echadera de broma, y por supuesto, su calor humano. Tomando en cuenta esas características, vemos como a través del tiempo se han desarrollado una serie de historias, fábulas y cuentos que han trascendido no sólo en el Zulia, a veces en Venezuela e incluso el mundo, que perfectamente se identifican con el maracaibero común.
Roñoquero y Mamblea: los embusteros originales
Nombrar a este par es asociarlos automáticamente con el embuste (la mentira), el ocio y Maracaibo. Primero ¿Quiénes fueron Roñoquero y Mamblea? Estos señores alarmaban a los ya agitados maracaiberos con sus fantásticas historias. Según cuentan las viejas lenguas, lo hacían no para ganar dinero, sino para obtener a cambio cerveza.
Aún cuando pertenecen al imaginario popular maracaibero, este par les pasó como al General de la obra de García Márquez: no tuvieron a nadie que escribiera sobre ellos. Aún así, son recordados al momento de recitar algún insulto que busca comparar con alguna mentira o exageración (“estáis peor que Roñoquero y Mamblea de mentiroso”)
He aquí una historia utilizada por el articulista Miguel Thoddé sobre Roñoquero y Mamblea:
Esta historia es reciente, tanto que algunos ya hasta les fastidiará por lo repetitivo que estuvo el tema en varios medios. La protagonista original de esta historia, según el diario Panorama, se llama Carmen Daría de Bracho, quien falleció en el año 2001. Fue grabada en el 97 por su nieto y su sobrino en una de esas tantas “rabietas” que tenía la anciana mujer.
En la grabación se escucha todo un repertorio, por llamarlo de alguna manera, de expresiones muy utilizadas por los zulianos. El audio corrió como pólvora el año pasado en Maracaibo, entre repiques de celulares y una serie de versiones, incluido el rap, en discos compactos en el Mercado de las Pulgas y tuvo hasta su versión “fílmica”. (Gracias a Álvaro por la info)
Fantasmas de la Casa de la Capitulación o Casa Morales
Este sitio histórico es uno de esos lugares en Maracaibo que los maracaiberos saben de su existencia pero poco y me atrevo a decir que nunca, la han visitado. Fue mandada a construir en el siglo XVIII y su valor reside en que fue el sitio donde el último Capitán General español en Venezuela capituló, luego de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo (por ello el nombre de Casa de la Capitulación).
Allegados de quienes la poseen actualmente en forma de comodato (La Academia de la Historia y la Sociedad Bolivariana) aseguran que en ciertas horas del día y sobre todo, en la noche, vagan fantasmas pidiendo por su alma. Según dicen, estas apariciones son esclavos y sirvientes maltratados y hasta fallecidos en la construcción durante la época de la colonia. Quizás si la historia fuese oficial, la casa tendría algún atractivo y llegaría eso que le escasea: las visitas.
Roñoquero y Mamblea: los embusteros originales
Nombrar a este par es asociarlos automáticamente con el embuste (la mentira), el ocio y Maracaibo. Primero ¿Quiénes fueron Roñoquero y Mamblea? Estos señores alarmaban a los ya agitados maracaiberos con sus fantásticas historias. Según cuentan las viejas lenguas, lo hacían no para ganar dinero, sino para obtener a cambio cerveza.
Aún cuando pertenecen al imaginario popular maracaibero, este par les pasó como al General de la obra de García Márquez: no tuvieron a nadie que escribiera sobre ellos. Aún así, son recordados al momento de recitar algún insulto que busca comparar con alguna mentira o exageración (“estáis peor que Roñoquero y Mamblea de mentiroso”)
He aquí una historia utilizada por el articulista Miguel Thoddé sobre Roñoquero y Mamblea:
Una vez los llevaron a Ondas del Lago, emisora de radio pionera en sus tiempos para una competencia de mentiras. Roñoquero contó que se había lanzado de un avión a 3000 metros de altura.La Vieja de los mangos
Lo hizo sin paracaídas. Y cayó en el lago, sobre un cocodrilo al que mató con el golpazo, y luego salió nadando hasta la orilla... ¡Fresquecito! Cuando le tocó a Mamblea éste habló de una tarde en que estaba en África, de cacería, con una escopeta 16 que tenía una sola bala rasa. Allí mismo vio a un tigre gigantesco que junto a un león tenían todo listo para "comérselo". Mamblea relató que se fue colocando, moviéndose horizontalmente, de manera de ubicar uno tras otro, en fila, y allí no más les disparó traspasando los dos cuerpos.
Todo el mundo habló de la exageración y parece que allí estaba también, de asistente a la radio, el tipo aquel. Cuando le preguntaron qué opinaba de las dos historias relatadas tuvo una gran salida y se ganó el premio.
En la grabación se escucha todo un repertorio, por llamarlo de alguna manera, de expresiones muy utilizadas por los zulianos. El audio corrió como pólvora el año pasado en Maracaibo, entre repiques de celulares y una serie de versiones, incluido el rap, en discos compactos en el Mercado de las Pulgas y tuvo hasta su versión “fílmica”. (Gracias a Álvaro por la info)
Fantasmas de la Casa de la Capitulación o Casa Morales
Allegados de quienes la poseen actualmente en forma de comodato (La Academia de la Historia y la Sociedad Bolivariana) aseguran que en ciertas horas del día y sobre todo, en la noche, vagan fantasmas pidiendo por su alma. Según dicen, estas apariciones son esclavos y sirvientes maltratados y hasta fallecidos en la construcción durante la época de la colonia. Quizás si la historia fuese oficial, la casa tendría algún atractivo y llegaría eso que le escasea: las visitas.
5 razones para no creer en el primer comprador del iPhone en Venezuela
El de la imagen es Daniel Gomes, el primer comprador del tan ansiado iPhone en nuestro país. Ante la prensa, Gomes dijo:
“No soy fanático de los celulares, lo necesito por trabajo y todo lo que se consigue es ilegal en la calle y los precios son absurdos” [1]
Ahora bien, he aquí cinco razones para no creerle al afortunado abogado y pensar que es un fanático extremo de la moda o de la marca:
- La cola para adquirir el perolito inició a las 5 y 30 de la mañana según los propios organizadores contratados por Movistar Venezuela.
- Movistar tiene en su catálogo, además del iPhone, 19 modelos de teléfonos inteligentes con precios que van desde 500 hasta 2700 Bolívares Fuertes.
- Los planes Blackberry de la misma compañía son más completos que los del iPhone, algunos incluso, a mejor precio.
- Por ser primero le dieron 75% de descuento en el equipo.
- Tiene pinta de poder recitar la tabla periódica completa.
Vamos Daniel, no te apenes de ser geek, friki, nerd o como te quieran etiquetar. Más bien disfruta tus cinco minutos de fama y de envidia de seres como nosotros que queremos ese coroto con tremendo descuentazo (aunque por ahí salió alguien comentando que se hizo con uno totalmente gratis gracias a sus puntos del Club Movistar).
No te eches el polo
De vuelta al ruedo por este espacio, he de mostrar un blog que espero logre estirar las piernas y corra por un buen tiempo en la red. Les hablo de No te eches el polo, una iniciativa que se desengavetó simplemente por la necesidad de un medio en la escuela de Comunicación Social en la Universidad del Zulia (LUZ) y que está orientada a servir como un híbrido entre periódico y cartelera a favor de los estudiantes del mencionado rincón de nuestra casa de estudios.
Sinceramente trato de colocar mi mejor esfuerzo por aquella cuestión, primero por la confianza que le han dado los profesores y compañeros, que no nombro porque nunca terminaría, y segundo, porque me parece inaudito que tanto en el estado Zulia como en nuestra facultad, no haya nuevas propuestas informativas que no sean las relacionadas con el denominado Periodismo Institucional.
Es que si sacan cuentas, vemos que con la cantidad de egresados de las cuatro escuelas de Comunicación Social en nuestro estado, es más que suficiente para reemplazar o transformar los medios carentes de calidad periodística que tenemos hoy en día.
Ya por último, y casi para dar una úlcera, vemos como los candidatos para la representación estudiantil, que dicen abogar por un cambio, prometen que al llegar al poder habrá más y mejores medios universitarios, como si hubiese que ser Presidente de algún centro de estudiantes para que eso suceda.
En fin, y luego del catarsis, he aquí No te eches el polo, blog que les pido promuevan con un post o simplemente agregándolo al listado de links (o ambos) y que espero, no marque ninguna diferencia en la historia, pero por lo menos logre promover un mejor periodismo.
La imagen del volante, después del salto.
Ya por último, y casi para dar una úlcera, vemos como los candidatos para la representación estudiantil, que dicen abogar por un cambio, prometen que al llegar al poder habrá más y mejores medios universitarios, como si hubiese que ser Presidente de algún centro de estudiantes para que eso suceda.
En fin, y luego del catarsis, he aquí No te eches el polo, blog que les pido promuevan con un post o simplemente agregándolo al listado de links (o ambos) y que espero, no marque ninguna diferencia en la historia, pero por lo menos logre promover un mejor periodismo.
La imagen del volante, después del salto.
Rafael Osío Cabrices y la crónica
Me considero un fanático acérrimo de las crónicas de Osío Cabrices porque definitivamente el tipo sabe mantener una buena línea narrativa con un tremendo número de elementos que dejan alguna reflexión o por lo menos empatía con el tema expuesto. Buscando pistas sobre el paradero del libro La Vida Sigue, compilación de su columna en la revista dominical de El Nacional, me he encontrado con una entrevista que el mencionado diario le hiciese al autor a propósito del lanzamiento de su tercera obra.
Aquí además de contarnos un poco de sí mismo, da algunas sugerencias de cómo debería ser, desde su punto de vista, el cronista actual, sobre todo el venezolano. Por cierto, en una parte se toca el tema de que ha dado varios talleres sobre crónicas. Yo de fastidioso le pregunté, vía correo electrónico, a ver cuándo lo veríamos por aquí en una de esas misiones, y esto fue lo que respondió:
Nunca nadie me ha invitado a Maracaibo a hacer nada ni en LUZ ni en la Cecilio Acosta, así que no, no tengo planes de ir. Me gustaría, pero no hay nada en el horizonte.
¿Algún personaje o grupo maracaibero interesado en traerlo? ¿O sólo los conciertos de reggaeton y vallenato tienen cabida en nuestra ciudad? Fragmentos de la entrevista después del salto.
¿Cuáles considera que son las cualidades que no deben abandonar a un buen cronista?-En primer lugar, debe ser observador, desarrollar una especie de sexto sentido, que tiene mucho de intuición y de método, aunque no se pueda explicar con totalidad cómo funciona. En segundo lugar, tener una mentalidad flexible para conocer a los demás y a sí mismo. Se debe aprender a distinguir la heterogeneidad en la muchedumbre, de la misma manera que un botánico es capaz de ver un montón de especies en donde sólo se ve una masa verde. En tercer lugar, deber ser curioso con la cultura, es decir, no puede limitarse a leer la literatura de su época, también debe recurrir a lo que otros han descubierto en otras épocas. Un buen cronista debe estar ávido de descubrir cosas nuevas.
-¿Qué le falta de los cronistas que admira?
-De Ryszard Kapuscinski la capacidad de renunciar a una vida de comodidades y afectos para meterse en el corazón de las tinieblas y narrar lo que nadie contaba. Lo mismo puedo decir de Jon Lee Anderson, que pasó tres años en Cuba y por eso salió la biografía del Ché. Yo, en cambio, pasé ocho días en Cuba y por eso escribí Salitre en el corazón. Si pienso en Vladimir Nabokov o Ítalo Calvino considero que me falta el genio y la educación que ellos tuvieron, y que yo nunca voy a poder tener. Porque una cosa es criarse en la Europa de mitad del siglo XX a través de exilios, y otra vaina es criarse en Valencia en la década de los 80.
-En sus crónicas hace énfasis en la perspectiva del país desde la clase media, ¿por qué no incluye a otros sectores?
-Me gustaría hacerlo, salir más del este de Caracas y de Caracas. Sin embargo, en esta etapa me preocupa hablar de la clase media evadiendo el discurso de "hay que irse porque el país no funciona" o "este país es maravilloso". Me interesa hablar del mundo del que provengo, de los prejuicios que tenemos, de los estereotipos con los que vemos la realidad. Se habla constantemente de los pobres, pero yo no lo quiero hacer sin antes conocerlos bien. No quiero caer en generalizaciones.
-Usted ha dictado talleres sobre crónica. En su experiencia, ¿cuáles son las posibilidades de este periodismo narrativo en el país?
-Me encontré con que hay gente que no está dispuesta a hacer los sacrificios que la escritura exige, es decir, la humildad y el trabajo duro. Hay personas que van con la idea de que ir a un taller les enseñará a escribir. Ese es un camino corto, nadie puede enseñar a escribir como un maestro. Se pueden dar consejos, pero lo que realmente forma es leer mucho y escribir, aun cuando esto signifique pelear consigo mismo. Siento que hay mucho talento desperdigado que debería acompañarse con trabajo duro.
Realidad Vs Ficción
-Pese a que la crónica puede poner en riesgo la vida de una persona, publicar ficción resulta más reconocido, ¿cuál es su opinión al respecto?
-La ficción es un hecho artístico y estético indiscutible. Resulta arduo tratar de producir en los demás lo que otros escritores han generado en mí. Eso me parece más ambicioso que escribir crónicas. Me siento más seguro como periodista, pero reconozco que tengo mis limitaciones en ese ámbito, yo no soy un reportero de investigación, como sí lo puede ser Alfredo Meza. Hay cosas que yo no hago bien, no soy un periodista de tubazos, por ejemplo. Soy un híbrido con una pata en la ficción y otro en el periodismo, es por eso que hago crónica.
-Si bien empezó escribiendo narrativa hasta ahora no ha publicado un libro de este género, ¿a qué se debe esa espera?
-He escrito poca literatura, una vez que empecé con el periodismo tenía que vivir de eso. Es ahora, luego de años, que asumo que debo escribir ficción. Sin embargo, he tenido la suerte de incluir este elemento en las crónicas de La vida sigue. Admito que me siento más inseguro con la ficción, pero inevitablemente mi próximo libro estará enmarcado en esta categoría.
-¿Hay diferencia a la hora de redactar una crónica o crear un cuento?
-Hay habitaciones del espíritu cuyas puertas sólo se abren cuando se va a hacer ficción. Supongamos que hay un almacén con varios depósitos dentro del que escribe. En mi caso, abro varios de estos compartimientos con las herramientas del periodismo, pero a ellos les sumo otros más cuando voy a hacer ficción. Es como si una persona que todos los días cocina decide en ciertas ocasiones buscar unas trufas para preparar algo especial.




