Archive for abril 2014

Adiós Gabo

Recurro al cliché en el titular. Miro de reojo la portada de “Vivir para contarla”, una versión de bolsillo que compré en Argentina hace varios atardeceres.

Abro el texto en los primeros capítulos, donde el colombiano que imaginó a Macondo indicaba cómo a sus veintitrés años usaba cotizas rajadeo y ganaba realmente una miseria pero estaba claro en lo que quería: pasar el resto de su vida escribiendo.

En ese fragmento su madre le armaba una de las grandes. Él se limitaba a escuchar, suponiendo que en algún momento le golpearía con una cuchara de madera si le llevaba la contraria. Años después ganaría el premio Nobel de literatura. Hilaría de manera magistral la vida de los personajes de su Cien años de soledad y se convertiría en una figura notable de las letras, de Colombia y del habla hispana.

Es difícil imaginar que esa persona se ha ido. En las redes sociales muchos dejan claro que él se fue desde hace mucho tiempo y su legado lo mantenía a flote como el Caballo Viejo que llevaba por este mundo a Simón Díaz.

Yo me limito a recordarlo, a alabar su trabajo como periodista en una Venezuela que no viví pero que añoro, a extrañar la sangre en la nieve y la llamada desde la cárcel en sus cuentos peregrinos, además de preguntar de vez en cuando por la extraña rama al fondo de la embarcación que el náufrago terminaría describiendo como alimento en su relato.

“En mis tiempos de Aracataca había soñado con la buena vida de ir cantando de feria en feria, con acordeón y buena voz, que siempre me pareció la manera más antigua y feliz de contar un cuento” dejó dicho en su autobiografía.

Murió un jueves santo al igual que Ursula Iguarán, familia de ese Buendía que frente al pelotón de fusilamiento recordaba cómo su padre lo llevaba a conocer el hielo y que Gabriel García Márquez nos lo presentaría al principio del libro que lo hizo famoso.

Tiro la edición de bolsillo de su vida al otro lado del cuarto. Me encuentro con la botella de ron y me sirvo una copa. Brindo en su nombre. Pienso en otro cliché para terminar pero no lo redacto. Simplemente tomo y me despido del grande.
viernes, 18 de abril de 2014
Publicado por: David Padilla g

Los primeros 365 días de Nicolás

Foto sin crédito. Publicada por El Toque
El ungido de Hugo Chávez llega al primer año de sus seis años en el trono presidencial venezolano.  Una breve revisión de su mandato
“Si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, (…) ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”. 

A las enigmáticas palabras de Hugo Chávez le siguió un momento histórico para el país sudamericano: la elección del sucesor luego de su muerte después de la campaña más corta de la historia reciente y de haber sufragado por el primer mandatario seis meses antes.

Nicolás Maduro fue el hombre. El ex presidente de la Asamblea Nacional, otrora Ministro de Relaciones Exteriores y posterior Vicepresidente de la República se coronó ganador ante el candidato opositor Henrique Capriles Radonski por un polémico y ajustado resultado de menos de 300 mil votos.

Ya había sido presidente desde mucho antes de que el Consejo Nacional Electoral lo certificara. El Tribunal Supremo de Justicia había permitido que hiciese campaña mientras cumplía sus funciones como segundo hombre al mando.  

Mientras el país presentaba posteriormente respeto al ahora conocido Comandante Supremo, Maduro se juramentaba como encargado y creaba su cuenta en Twitter.

Días más tarde comentaría desde la casa natal de su antecesor: “Yo sentí el espíritu de él (…) lo sentí ahí dándonos una bendición”, dijo concluyendo que fue el fallecido quien se le apareció en forma de “pajarito chiquitico” para consentir su marcha electoral.

El que ganó para estar seis años sentado en el trono presidencial, el elegido para continuar la revolución del siglo XXI, comenzó su historia entre la burla y la polémica. 

El elegido electo

Captura: Confirmado.com.ve
Las cifras estaban a favor de Maduro pero Capriles Radonski, el que participó en tres procesos electorales en menos de seis meses y había ganado uno -como gobernador- no lo aceptaba. El llamado a ilegitimar el proceso se hizo sentir con marchas, protestas y hasta cacerolazos.

Mientras todo esto sucedía, el elegido electo comenzaba su gestión con su tren ministerial, con el anuncio de sus primeras medidas y de la ejecución del llamado Gobierno de Calle en aquellas entidades donde el proceso revolucionario fue duramente castigado con votos.

En su camino instó a investigar si a Chávez le inocularon el cáncer, viralizó en las redes sociales frases como "Hoy tenemos millones y millonas de Bolívar" o "Hay que multiplicar, como Cristo multiplicó los penes" y hasta se cayó de una bicicleta en marcha durante una transmisión oficial. 

La venta del otrora canal opositor Globovisión y la posterior renuncia progresiva de sus empleados y productores mantuvo la agenda informativa ocupada mientras Maduro y su revolución coral, basada en el culto al líder eterno, obtenía más de 5 mil millones de dólares de China para atenuar la crisis que desde meses atrás los especialistas financieros vaticinaban.  

Finaliza un año

Foto sin crédito
Para el último trimestre de 2013 la escasez de alimentos, de productos, de divisas, repuntó. La inflación se incrementaba a la par del dólar paralelo.  Mientras el mexicano Juan Gabriel recitaba sus temas en el Palacio de Miraflores, una parte de Venezuela buscaba saquear locales bajo el permiso y beneplácito del gobierno nacional.

”No dejen nada en los anaqueles”, llegó a decir Maduro obligando a los empresarios a reducir al menos 30 por ciento a los precios de sus mercancías. Para esos días el autoproclamado presidente obrero pedía poderes especiales mediante Ley Habilitante con la excusa de acabar la corrupción hasta dentro de sus filas.

En un ambiente con el instrumento aprobado y con el Viceministerio de la Suprema Felicidad dando todavía de qué hablar, llegaron las elecciones municipales de diciembre.

Desde mucho antes este proceso comicial se veía como un recurso para legitimar al ungido de Chávez y de validar esa pérdida potencial de electores que tanto supo cuidar y mantener el Comandante Supremo hasta su muerte. Lo logró. 

Pese a perder las alcaldías más importantes y a no poder posicionar a su selección personal de candidatos como lo hizo apenas un año antes su antecesor con las gobernaciones, el poderío mediático del estado supo orientar su triunfo en el panorama nacional e internacional. 

Reunirse con esa oposición recién electa, a la vista de todos en televisión, resultó crear un clima de confianza, de aparente credibilidad que apaciguó los ánimos y que permitió que finalizase un año sin productos en anaqueles, con una exorbitante cifra del billete americano pero con tensa paz.

El fin del primer año

Captura: PSUV.ORG.VE
Los últimos 100 días del primer año de gobierno de Nicolás Maduro resultaron ser no sólo los más convulsionados durante su mandato sino en la historia reciente venezolana. 

La escasez de alimentos, la desaparición de las divisas como otro rubro más de la cadena de producción y la reorganización del sistema cambiario con devaluación incluida fueron algunos de los síntomas que se extendieron con las protestas y manifestaciones durante febrero y marzo de 2014.

Las promesas de tabletas electrónicas a los universitarios junto a invitaciones a las conferencias de paz se alternaron con casos de censura a canales internacionales en cableoperadoras locales, estudiantes detenidos en instalaciones militares y denuncias y grabaciones en video de represión por parte de las fuerzas del estado.

Esa poderosa imagen que Maduro supo cultivar dentro y fuera del país durante tantos años con el Presidente Chávez como capitán del navío, lo lanzó a la borda con un solo toque brusco del timón en su mandato. 

Ya ese “Somos mayoría” que tanto servía para recordársele a los adversarios políticos perdió su esencia a jazmín para tornarse nauseabundo, difícil de digerir.

Esto lleva finalmente al diálogo formal entre oposición y oficialismo, la reunión televisada en cadena de radio y televisión que se hace, como bien recordaron varios actores involucrados, por primera vez en quince años. 

Chávez no tuvo necesidad de hacerlo. Maduro, en el que las encuestas como las de la agencia IVAD no creen que la situación con su gente llegue hasta el 2019, sí.

A horas de acabarse los primeros 365 días de Nicolás, su gobierno recuerda al artífice de la Revolución del Siglo XXI y el intento de golpe de abril de 2002 mientras vive otro momento intenso para recordar, marcar en calendario y en el libro de historia. 

jueves, 17 de abril de 2014
Publicado por: David Padilla g

El consumo informativo en tiempos de hegemonía comunicacional


Fotografía sin título. Publicada por El Toque
Venezuela vive un momento clave en sus comunicaciones. Internet se erige como protagonista mientras que la prensa, la radio y la televisión buscan sobrevivir ante medidas gubernamentales.  
Todo comenzó en el 2007, año de la salida de RCTV de las pantallas venezolanas y cuando el gobierno de Chávez reconoció perder ante la oposición por primera vez en un proceso electoral.   
Andrés Izarra, entonces director de Telesur y ex ministro de Comunicación e Información, pronunció las palabras que indicarían el camino que seguirían las telecomunicaciones públicas: “El socialismo necesita una hegemonía comunicacional”.
Esos polémicos medios de comunicación que actuaron durante el intento de golpe de abril de 2002 recibirían su ofensiva por parte del poderoso estado petrolero. Así pasamos del nacimiento de TVes, al surgimiento de  @ChavezCandanga en Twitter, hasta llegar al Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci).
Los puntos en la historia donde se menciona la mega multa, la compra y posterior renuncia progresiva de trabajadores del otrora canal opositor Globovision, son simples detalles en el relato.
Hoy el cuento se detiene en los casos de censura y autocensura y donde ha sido Internet la tabla de salvación para informar, denunciar y establecer lazos con la verdad ante la desaparición sistemática de los oportunos contenidos en los medios tradicionales.
El papel de los periódicos
En los últimos 15 años la prensa venezolana ha logrado resistir la presión que ningún otro medio ha podido, como la ejercida contra la radio tras el cierre de 34 emisoras en 2009, y de la censura autoimpuesta en los medios de Internet en 2010, por los comentarios de un portal de noticias.  
Cada uno de los casos, con sus respectivas ramificaciones, tuvo siempre una explicación en algún periódico. Ahora, con la aparente ausencia de divisas han tenido que hacer muchas maniobras para subsistir ante este panorama.
Algunos diarios han optado por trasladarse a la Web en un universo local de 12.5 millones de usuarios (según cifras oficiales) o por reducir el número de cuerpos, convirtiendo su circulación en un rubro más regulado en este país. Otros no han sabido surfear las novedades tecnológicas de hace más de una década y se han declarado en cierre técnico.
Sin embargo, los impresos más osados han optado por proponer y han trasladado sus contenidos a la Web. Gracias a medios como Twitter, Facebook o Youtube se mantienen como pilares fundamentales para la información oportuna y veraz a los venezolanos.
De acuerdo con esa crítica, los movimientos gremiales se unen a los civiles para exigir a los poderes venezolanos una libertad de prensa que se apoye en las leyes y en el papel, que debido a la escasez de éste incluso empresarios colombianos han decidido suministrarlo en forma de préstamo a compañías criollas.
El tiempo de las televisoras
Foto: RCTV
Pasamos del fin de la concesión de RCTV en 2007, bajo los debidos procesos, a la salida abrupta de NTN24 de las cableoperadoras en 2014. Entre ambos casos hay una clara diferencia en años, en dueños y contexto político.
La razón de la ausencia de ambos canales televisivos es la misma: picar en la espalda de quienes llevan la camisa roja en Venezuela.
“Me van a llamar dictador, no me importa, voy a hacer normas muy estrictas para que se acabe el amarillismo”, dijo en su momento Nicolás Maduro en un claro mensaje a la prensa, el único medio al que no se le ha hecho un instrumento legal para regularlo.  
Ya a los medios audiovisuales se les llamó la atención con la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte) y lo mismo ocurriría posteriormente con Internet, solo hizo falta agregar al título las palabras “y Medios electrónicos”.
Más adelante, además de las cadenas a las que Hugo Chávez tanto provecho sacó, el actual Presidente Ejecutivo anunció el espacio producido por el gobierno nacional, “Noticiero de la Patria”. La transmisión de este programa era obligatoria tanto para las estaciones privadas como las públicas. No obstante,  iba dirigido a las no estatales como medida de represalia por “sus mentiras”.
La hegemonía comunicacional que Izarra mencionó en 2007, hoy titular del Ministerio de Turismo, se consolida en 2013 con el Sibci, la unión de medios de comunicación del estado sirviendo al gobierno venezolano y que pese a que incluye dos de los cuatro principales canales en la parrilla nacional, no tienen el mayor rating de Venezuela.
Internet como pantalla dividida
Aquella polémica división en pantalla que realizasen los canales privados durante el intento de golpe de abril de 2002, donde se mostraba la imagen de Chávez contrastando con los hechos violentos de los que evitaba hablar durante cadena presidencial, hoy se ve solamente por Internet.
La red de redes se ha convertido en la verdadera válvula de escape ante las informaciones que surgen en cada pestañeo y que los medios tradicionales deciden, por autocensura o por imposición gubernamental, no informar.
Ya lo comentaba Reimy Chávez, periodista que renunció en pleno noticiero de Globovisión: “barricadas” era una de las palabras prohibidas. Este término se ha hecho común desde febrero de 2014 y ahora se erige como una de las etiquetas a tener en cuenta en la búsqueda de videos sobre el conflicto criollo en Youtube.
Durante las protestas acaecidas el primer trimestre, en ciudades como Caracas, la conexión a la Web aumentó en 35% mientras que en Valencia hasta un 25%. Asó lo reporte una operadora local de telecomunicaciones a un diario colombiano.
En sitios como Topsy se aprecia un aumento en buscadores y en redes sociales de la palabra “noticia”, en el contexto venezolano. Esto ocurre los días en el que el mundo se sorprendía por el asesinato de la Miss Venezuela Mónica Spear y de su esposo.
El uso de las etiquetas #SOSVenezuela o #PrayforVenezuela, posicionadas por estudiantes y por la sociedad civil en Twitter, es un caso que atrajo la atención tanto de medios internacionales como de artistas y personalidades.
Ni hablar del llamamiento realizado en una grabación clandestina por el dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López. Ésta fue compartida por teléfonos móviles e Internet y en su momento obtuvo mayor efecto mediático que el de Maduro con todo el poderío comunicacional del estado, incluyendo las cadenas de radio y televisión.
Comparar todo este proceso con el ejemplo bíblico de David y Goliat todavía es absurdo. Aunque se ha registrado un considerable incremento de porcentual, el consumo de Internet se mantiene bajo. La organización de estas comunidades no se ha consolidado y el analfabetismo tecnológico está lejos de ser erradicado.
Pese a ese escenario, la pasión por construir con pequeñas iniciativas pero grandes valores sigue visible. Ya no se limita sólo al consumo sino a compartir producciones propias con contenidos de calidad. Evaluar y sobre todo, apoyar será clave para la verdadera democratización de los espacios en Venezuela.
sábado, 12 de abril de 2014
Publicado por: David Padilla g

Los que se van, los que se quedan en Venezuela

Foto sin crédito. Publicada por El Toque
La emigración se convierte en un punto álgido al hablar de la situación venezolana. El primer año después de la muerte de Hugo Chávez coincide con el peor conflicto en la historia reciente de Venezuela; el primer año en el poder de Nicolás Maduro, el próximo 14 de abril, colinda con un panorama adicional: el dólar en tres modalidades con el más alto acercándose al del mercado negro; embajadas como la de Estados Unidos suspendiendo sus visas mientras consulados como el de Irlanda se retiran.
En ese contexto se ve a las aerolíneas como Air Canada despidiéndose del país primero por divisas y luego por la falta de diálogo con el gobierno. Al mismo tiempo, empresas de autos y hasta las que fabrican latas anuncian su cierre técnico por no poder cumplir ni con la producción ni con los proveedores internacionales.
Se aprecia entonces en la panadería, en clases, en la parada del bus, en la camioneta que nos mueve a diario, cómo los jóvenes se sienten en esa escena de la película donde la pesada puerta de la cueva va bajando poco a poco y sólo el que se apura o el que pase rodando por debajo de ella es quien finalmente llega hasta los créditos, quien sobrevive lejos del "socialismo del sigloXXI" o si finalmente se queda a enfrentar lo que nos deja la gente del eterno Comandante Chávez.

Los que se quedan 
Foto: LaPatilla.com

Son las cinco y media de la tarde de un día cualquiera laboral. Un grupo de adolescentes, entre 15 y 17 años, convive al menos cinco horas y cuarto a la semana con un grupo de veinte y treintañeros en clases de inglés. Todos coinciden en aprender el idioma.
Una chica, del grupo de los más jóvenes, comenta lo tedioso que es hacer la cola en el supermercado para conseguir galletas de soda y detergente, la imposibilidad de salir a la calle con su celular porque se lo roban y todas las artimañas que hace para rendir la mísera mesada que consigue con sus padres.
Entre las conclusiones a las que llega está la de elaborar pancartas de apoyo durante las horas libres en su colegio (al que instancias gubernamentales ha obligado a mantenerlo abierto pese al conflicto) para todos esos manifestantes que entre barricadas y cierre de universidades “resisten” a la embestida de la Guardia Nacional Bolivariana.
Otra chica, esta vez entre los adultos, la mira con suspicacia. Ya había pillado buena parte de la conversación. Se coloca el cabello destrás de la oreja. Toca la montura de los lentes antes de interrumpir toscamente: “tú no deberías ni estar protestando. No puedes votar y lo que vas a hacer es que expropien tu colegio por andar de alborotadora”.
La que está en sus quince o dieciséis años alza la mano hacia su grupo y fija su mirada en su contrincante. Abre completamente los ojos y exclama sin titubeo: “¿para qué coño estoy entonces estudiando si no tengo futuro?”
La discusión la corta el docente con su llegada pero el tema queda y se mantiene en el aire. Ya a la generación que nació y creció durante la presidencia de Hugo Chávez le ha tocado, como a todos, la política.
Están mejor informados porque revisan más Twitter e Instagram que sus padres, aunque éstos también los prefieren ante el periódico con pocos cuerpos o a la televisión que no sale de una larga cadena presidencial.
La misma chica reconoce que durante el recreo, ese tiempo donde los más viejos jugábamos desde tómbola hasta con cartas de Pokemon, se utiliza para ver quién hace la mejor consigna para las marchas y compartirlas después de clases por mensajería.  
Los que se quedan ya están obligados a odiar o a amar el proceso. Después de casi 16 años de la llegada de Chávez y de su “Revolución”, sigue sin haber un punto intermedio. Las disputas, la violencia, rozan cada vez más la radicalización, que a su vez se vuelve sistemática al punto de poner en contra a amigos, familias y hasta compañeros de una simple clase de inglés.

Los que se van 

Foto: Elregional.net.ve

Irse de Venezuela y terminar extrañando una arepa o un Toddy. Quedarse en el país y no conseguir ni harina de maíz ni leche para hacer la bebida achocolatada. Hasta las diatribas han cambiado.

 Emigrar de la patria de Simón Bolívar siempre traía un conflicto interno por analizar el futuro. Ahora ante un vistazo donde las rutas de aerolíneas siguen desapareciendo del radar, el acceso a divisas sigue disminuyendo y las embajadas o consulados se retiran del mapa local, parece que es poco el tiempo que queda para pensar en irse o quedarse. 

Los que deciden por permanecer tiene dos opciones: resistir, entre marchas, asambleas e incluso barricadas, o resignarse, aceptar la propuesta de un gobierno que se fortalece de a poquito y que mantiene una oposición dividida.

En esta ecuación parece que no existe proponer, analizar y corregir. Como dice la canción: “¡esto es lo que hay!”. Punto.
No es nuevo el asunto de quienes meten todos sus sueños en una maleta y deciden exhibir su pasaporte y experiencia ante el mundo. Quizás las cifras sean ahora incluso más bajas que antes, en esos tiempos donde Chávez o Maduro eran desconocidos.
El problema es que hay que arrancarse la patria desde las entrañas porque si se decide volver, como turista en ese destino que un ministerio promociona como “chévere”, se puede encontrar la muerte, como pasó en enero con la Miss Venezuela Mónica Spear, o en el mejor de los casos simplemente quedarse porque ninguna aerolínea garantiza el regreso.  
En ese proceso de contradicciones, de falta de liderazgo real y de lo más importante, de paz, estamos a diario confiando en que algo bueno o malo pase en este país, enviando cadenas de oraciones o haciendo el chiste con el tema del día.
Entre todo lo que pasa, pese a cualquier crítica, esa consigna que dice “Mamá, me fui a luchar por Venezuela, si no regreso me fui con ella” sigue cada vez más latente, tanto para los que se van como para esos -valientes- que se quedan.
domingo, 6 de abril de 2014
Publicado por: David Padilla g

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