3 hábitos adquiridos durante los apagones

Hay tres buenos hábitos que rescato de estos terribles días (semanas diría yo) de apagones en la Maracaiobo comunista:
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Sentarme a comer
Parece increíble pero con el corre corre diario me empujaba una arepa o un desgarbado desayuno.
La resistencia

Foto: Carlos Sosa
Respiró
fuerte y se vio la sangre en la mano derecha. Le pareció que había pasado mucho
tiempo acostado en mitad del pasillo del edificio mientras vecinos, amigos y curiosos
trataban de auxiliarlo.
Alguien
había improvisado.
El (intento de) atraco a un venezolano

Foto: sin crédito adjudicado
El sol de Panamá era en ese momento tan
picante como el de Maracaibo, esa ciudad de la que salió despavorido huyendo de
la inflación y de la alta inseguridad. Llevaba algunas semanas sin
documentación legal, extrañando.
Francia

Foto sin crédito adjudicado
Un día
despertó y sintió que la niñez para él había acabado. Comenzó despejando su
escritorio de todo lo que pareciera infantil. Eso incluía sus figuras de
colección de Pikachu, Transformers y lo que venía como adjunto.
El oasis que rodaba

Foto sin crédito adjudicado
El bus los había dejado en el infierno. La unidad se había accidentado en esa jungla de concreto y el chofer tuvo que bajarlos tempestivamente, sin devolverles el pasaje. Como estaban a media cuadra de donde sabían pasaba.
Hasta aquí nos trajo el río

Foto: Rafael Bastidas
El bus daba vueltas por el sector sin conseguir
una salida. Era una especie de laberinto de la arquitectura moderna en la
provinciana ciudad. La ruta habitual de
ese carcamal amarillo desvencijado había sido bloqueada.
El bachaqueo

Acercó su Mitsubishi Lancer blanco a la parada. Tres chicas, menores de treinta años, con rasgos indígenas y varias bolsas de supermercado, tocaron el vidrio pese a que no era el único taxista en la línea. Se extrañó, pero imaginó la pregunta con.