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La restricción suena en la gaita al tono del reggaetón

Imagen: Runrun.es
En mayo de 2014 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela exhortó a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) a la revisión de las letras de todas las canciones de reggaetón para evitar su atentado contra el desarrollo de los niños y adolescentes.
"Corresponde a Conatel, (...) determinar si la letra de las canciones transmitidas es de contenido apto para todo usuario o deben ser transmitidas en un horario restringido", se lee en el dictamen.
Quizás el punto disonante en toda esta melodía es el hecho de que este tipo de música no sea el único bajo la lupa de examinación del organismo. Justamente por sus contenidos, la salsa, el tradicional joropo y sobre todo, la gaita, a la larga pueden caer bajo el brazo del estado que se ha relacionado en tiempos recientes a la censura en radio y TV.
El género que nació en el occidente del país, en el estado Zulia, siempre ha incluido cantos al amor y a figuras religiosas pero también ha estado dedicada a la denuncia y al escenario político. 
De acuerdo a la periodista y promotora cultural Moraima Gutiérrez, pese a que la normativa no especifica, dado el historial comunicacional en nuestro país el simple anuncio afecta la cadena de producción de contenidos desde el aspecto creativo hasta la difusión. 
“El compositor se autocensura. Deja de desarrollar ideas relacionadas con el aspecto contestatario, de reclamo, de protesta, sabiendo que el jefe de producción o el director de una radio no va a arriesgarse a incluir su composición en la parrilla de programación por temor a ser sancionado o recibir llamados de atención por parte de Conatel”, dice. 
Menciona como caso una gaita que dejó de difundirse durante uno de los tres mandatos de Hugo Chávez Frías y cuyo título se relacionaba con el nombre de su entonces naciente programa, Aló Presidente. 
Solo soy un mensajero
Imagen: Bancaynegocios.com
“Madre mía si el gobierno no ayuda al pueblo zuliano,  tendréis que meter la mano y mandarlo pa'l infierno”.
De acuerdo a Moraima Gutiérrez, la única gaita protesta que se sigue difundiendo al paso del tiempo es La Grey Zuliana,  composición del llamado “Monumental de la gaita”, Ricardo Aguirre. 
“Originalmente surgió como un canto devocional a la Virgen del Chiquinquirá pero en su letra hace un reclamo a los gobernantes sobre las condiciones en que para aquel momento se encontraba algunos sectores del estado (…) Hoy por hoy se considera el segundo himno de los gaiteros y el segundo himno del Zulia”, comenta. 
Es la única gaita de protesta que independiente de quien esté gobernando se sigue difundiendo a través de todos los medios de comunicación de corte audiovisual. No todas tienen el mismo destino. 
Las letras de “Aló Presidente” tuvieron una fuerte repercusión mediática. De acuerdo a Gutiérrez, fue poco el tiempo que estuvo al aire tanto en radio como televisión.
“Qué quiere hacer con nosotros respóndanos Presidente. Todos estamos calientes, nos está volviendo locos. ¡Ay Dios que calamidad, el país no vale medio! Peor ha sido el remedio que la misma enfermedad. Aló, Aló, Aló Presidente Aló”
El cantautor de estas letras, Abdénago “Neguito” Borjas, redactó hace más de veinte años la también polémica canción dedicada al Presidente Rafael Caldera.
En el tema se escucha: “Escuche Doctor Caldera, lo que queremos decir. Así no se puede vivir, con esta amargura, con hambre y tantos problemas, no acabe con Venezuela, le está gritando el país (…) El pueblo es quien le está hablando. Muy dolido y preguntado hasta cuando es su condena. Solo soy un mensajero que recoge sufrimiento, la rabia, angustia y lamento de la tierra que queremos”. 
“Ya lo que tengo que decirle al gobierno se lo dije”, comenta Borjas al preguntársele si volvería a escribir una gaita protesta para el tercer presidente que tiene Venezuela desde que él creara la primera composición. 
Lo peor, a su juicio, es que podría cambiarle el título al tema o al mandatario y los problemas serían los mismos. “Recordemos la inflación de aquellos años superaba el 80% y hasta llegó a superar la barrera del 100%. Buena gaita protesta de la época” comenta un usuario en Internet al comparar el tema con la situación inflacionaria actual. 
Yo igual lo escucho
Imagen: Másquenoticia.com
Son casi las seis de la tarde en un cafetín de un instituto de inglés en el estado Zulia. Marisel, de 21 años, escucha reggaetón con tanto volumen que aún con audífonos se puede apreciar el estruendo en el espacio con poca afluencia de gente. 
“No me gusta, es muy aburrido”, responde de manera seca al preguntársele por qué prefiere el reggaetón a la gaita. Señala que su papá sí lo escucha y de hecho, varias veces ha tenido que “calársela” porque lo ha puesto en el carro justo antes de llevarla a clases. 
“El problema es la transculturización. Con el reggaetón vienen los valores que no pertenecen a nosotros”, comenta Neguito Borjas.  Él está de acuerdo con una revisión de letras de este género por parte de Conatel simplemente si se cumple lo que promete la intencionalidad de la normativa del TSJ: catalogar por horarios las que inciten a malos hábitos, sean vulgares o usen el sexo de forma peyorativa. 
Marisel dice que no le importaría una hipotética restricción porque igual “la radio y la televisión siempre están encadenadas” (haciendo referencia a las cadenas presidenciales de radio y televisión)  y las veces que escucha música lo hace a través de mp3 en su teléfono móvil o casi a medianoche con una estación radial que dedica dos horas, de lunes a viernes, a este tipo de música. 
“Yo igual lo escucho”, resalta, se pone los audífonos y vuelve a olvidar por unos instantes, al tono de “cuando sienta el boom de este perreo intenso”, de los problemas del país. 
miércoles, 9 de julio de 2014
Publicado por: David Padilla g

Venezuela protesta: ¿Marchas criminalizadas o criminales en marcha?


Foto sin crédito. Publicada por VVperiodistas
Venezuela regresa a los titulares por sus movilizaciones. Mientras el gobierno indica que esquiva un golpe de estado, la oposición activa las alarmas de los derechos humanos ante las acciones generadas tras las manifestaciones.
Post original para El Toque, de RNW
Para poder sustentar este texto la tarea consistió en ir “favoriteando” todo el  contenido que saliese publicado sobre Venezuela en Twitter desde el pasado 12 de febrero hasta la fecha. La labor no fue fácil.  
La línea de tiempo -o timeline- se desbordaba en cada pestañeo con mensajes sobre paralizaciones de calles y avenidas, de advertencias de jóvenes desaparecidos, reportes de estaciones de televisión repentinamente ausentes de operadoras de cable, suspensiones de clases, represiones de protestas e Incluso reportes tan grotescos como los de la violación anal a un joven o el uso de electricidad en las axilas como castigo para otros.
La red social se convirtió en la misma pantalla dividida que en abril de 2002 utilizaron (con la respectiva polémica) los canales televisivos nacionales para denunciar las protestas de entonces y que, irónicamente para estas fechas, cedieron con su silencio ante todas aquellas manifestaciones que concluyen con el mismo anuncio que lanza hoy en día una ligera variación de aquel gobierno: golpe de estado.
La Salida. Convocar una manifestación o marcha en Venezuela ya parece tan normal como hacer cola para comprar el pollo, la leche o la harina para las arepas. El gobierno nacional las ha anunciado recientemente para recordar al líder del llamado “socialismo del siglo XXI”, para el desarme e incluso para llamar a la paz. Los partidos adversos también lo han hecho varias veces por distintos motivos aunque, quizás, ha sido la del 12 de febrero la más significativa: se realizó en año no electoral, no contó con el aval de toda la oposición y tuvo como elemento diferenciador la participación de los estudiantes. 
El mensaje también fue claro: no contaba con el respaldo de los medios como otrora y se basó básicamente en las redes sociales, en los mensajes de texto y en el tradicional boca a boca. 
"En las calles (...) podemos enviar un mensaje de que estamos aquí, que estamos vivos, que existimos, que el Gobierno no puede seguir ignorando a más de la mitad del país", dijo el dirigente Leopoldo López al convocar la serie de protestas conocidas como “La Salida”.
Si se desarrollaron pacíficamente o no es un tema en el que ambas partes nunca llegarán a consenso. Que terminara con violencia, al menos el 12 de febrero, no tiene discusión. 
Foto sin crédito. Publicada por Mashable
La Respuesta. La potente imagen internacional que el gobierno de Hugo Chávez construyó durante quince años en base a la renta petrolera, la administración de su ungido, Nicolás Maduro, la destrozó en menos de dos días. 
La respuesta oficial de La Salida fue criminalizar la protesta de una manera que activó las alarmas internacionales al atentar contra varios derechos humanos como la integridad física de los manifestantes. Los derechos de estudiantes y jóvenes en general fueron vulnerados al no seguirse el procedimiento debido durante las detenciones y no darles un juicio justo e incluso mantenerlos incomunicados, engrosando esas largas listas de personas desaparecidas.
No hay cifras oficiales. Se contabiliza sólo aquello que se ha sumado, con calculadora y anotaciones disponibles, provenientes de organizaciones no gubernamentales,  observatorios de violencia y alguna que otra declaración de algún funcionario público. La cuenta lleva hasta la fecha 3 personas muertas, más de 200 estudiantes detenidos, 97 en libertad condicional y otros 200 heridos con perdigones. El problema no termina allí.
“Castigar suprimiendo un servicio público a una parte de la población es discriminación”, comunicó en su cuenta de Twitter Liliana Ortega. La abogada se refería a la cancelación de varias rutas del metro y metrobús en Caracas, justamente para mitigar las protestas y que termina afectando a todos los usuarios en general.
“El día que un malandro pida permiso para matar yo pediré permiso para marchar”, señala uno de los tantos mensajes que se han visto en la calle. “Pedir permiso” a las intendencias municipales para realizar una manifestación entra como controversia, pese a que el artículo 68 de la Constitución (que el oficialismo intentó reformar sin éxito en las elecciones de 2007) lo permite.
Marcha en Caracas del 18 de febrero. Foto de Juan Leung
La censura. Mucho antes de que el director de Conatel (el órgano regulador de las telecomunicaciones en Venezuela) desmintiera cualquier atentado a la libertad de expresión, la institución publicaba un comunicado a media página en los principales diarios expresando su preocupación por la cobertura mediática a cualquier hecho violento.
En el mismo texto, a blanco y negro y sin muchos adornos, se recordaba que  se podría sancionar a los (que consideraban) infractores mediante artículos específicos de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos.
Esto fue el 12 de febrero, día en el que reportaron cómo medios radiofónicos del interior decidieron autocensurarse al igual que los canales televisivos nacionales, aquellos que apoyaron la pantalla dividida durante 2002 y que entre su desgaste incluyen cierres o reducciones en los tiempos de concesión para transmitir en señal abierta.
Twitter, la misma herramienta que sirvió para denunciar la salida radical de un canal internacional de dos cable-operadoras en Venezuela sufrió su revés al prescindir de su servicio de imágenes. El gobierno y la estatal compañía telefónica Cantv lo niegan. Desarrolladores locales (hoy con sitios Web bloqueados) junto a activistas y entusiastas de la tecnología lo demostraron: hubo bloqueo.
Los antecedentes no ayudan. Todavía se mantiene vigente la interrupción a Internet durante 7 minutos durante las elecciones presidenciales del 2013, durante horas de la tarde, justamente para evitar –según la versión oficial- amenazas desde el exterior.
Así el acceso a la información, una de las variables que junto a la difusión de contenidos permite saber si en un país existe libremente este derecho, se compromete.
Si en algún momento las protestas, las marchas y las manifestaciones que se han generado desde el 12 de febrero llegaron a lucir sin rumbo, su criminalización -en todas su vertientes- les ha dado un rumbo, una nueva importancia que hasta el gobierno ha tomado en cuenta al convocar (bajo otras razones) la suya el mismo día que la oposición y de poder tantear así la calle en un año que no resultará indiferente para ningún venezolano.
sábado, 22 de febrero de 2014
Publicado por: David Padilla g

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